New Moon

                          New Moon – Luna Nueva 22/05/2020


 El tema New Moon, que podéis escuchar aquí, es una primera aproximación al uso de los símbolos astrológicos como material para la composición musical. Ello, tanto como medio de expresión de un proceso de evolución interna como medio de alquímia, o sea como medio efectivo de transformación psíquica. 


Luna nueva

 Astrológicamente hablando, la Luna Nueva es el momento en que el Sol y la Luna están en el mismo grado zodiacal. La reacción psicológica de una persona a esta configuración energética no está escrita en la carta natal y variará en función de muchos otros factores. No obstante, esta configuración se suele correlacionar con una dificultad del individuo para identificarse con el propio Sol ( el astro asociado con la evolución, con un sentido de identidad más maduro y con una personalidad más integrada) , debido a una predominancia de la Luna, o sea de los condicionamientos más tempranos (nacimiento y primera infancia) .

 Lo que he querido plasmar en esta composición es , por un lado, dicha condición, la de la conjunción de ambos astros, y por el otro, el proceso mediante el cual la persona se va percatando de hasta qué punto está sometida al hechizo lunar, o sea a una percepción del mundo que está fuertemente mediatizada por creencias y actitudes que afectivizó cuando era pequeña, que asoció con la seguridad y la protección del entorno familiar que lo cobijó cuando nació. Cuando la conciencia está excesivamente identificada con la Luna actuamos  de la manera en que lo hicimos cuando eramos pequeños, creyendo insconscientemente que así obtendremos afecto y seguridad. Pero claro, ni el entorno es ya el familiar, ni nosotros somos criaturas.


Simbolismo musical

 Cómo lo he hecho? Básicamente, adjudicando cierto valor simbólico a distintos componentes del lenguaje musical. Podemos pensar que los símbolos no son algo con lo que uno puede jugar a su antojo, o, en palabras de René Guenon, que "el simbolismo es una ciencia exacta y no una libre ensoñación en la que las fantasías individuales puedan tener libre curso." Y bueno, como decía al principio, esto es una primera aproximación, y la hipótesis de la que parto está seguramente aún inmadura. Por otro lado, el simbolismo en lo musical, como afirma J.E. Cirlot en su Diccionario de símbolos, "puede entenderse en dos sentidos principales: dentro del orden cósmico de las antiguas culturas megalítica y astrobiológica, o como fenómeno de correspondencia ligado al de la expresión y comunicación". Es éste segundo sentido al que aludimos cuando decimos que hemos "adjudicado cierto valor simbólico a distintos componentes del lenguaje musical".

En cualquier caso, como expondré a continuación, los símbolos me han servido de guía, pero en ningún caso han sido el único elemento que he tenido en cuenta. Hay elementos, como la melodía principal por ejemplo, que simplemente han surgido de manera espontánea, sin ningun propósito simbólico. Dicho esto, sí que me gustaría, eventualmente, llegar a un punto en el cual absolutamente todos los elementos de una composición tuvieran una correspondencia simbólica, algo que podríamos llamar simbolismo integral.


Signo-Astro-Número-Compás-Ciclo

 En cualquier caso, aquí voy a tratar de explicar una de las correspondencias música-astrología usadas en esta canción. Aunque no es la única, es la más importante, pues fué no solo el origen del tema sino aquello que determina en gran medida su estructura.

 La correspondencia en cuestión es la polirrítmia entre los pulsos de 4 y de 5, que son los números asociados a Cáncer y Leo respectivamente. Cada signo zodiacal tiene un planeta que lo rige, esto es, que a grandes rasgos comparte ciertas características con él. La Luna es regente de Cáncer, y el Sol de Leo. Así, de entrada lo que he hecho es adjudicar a la Luna el número 4 y al Sol el número 5, y superponerlos, lo que equivaldría a situarlos en conjunción, en el mismo grado zodiacal, de forma que el Sol "tapa" a la Luna. 

 El compás de 4 tiempos es el que está presente en el 99% de la música que se escucha en occidente, y obviamente lo asociamos con lo conocido y familiar. Lo tenemos totalmente interiorizado y prácticamente a nadie le resulta difícil de seguir de buenas a primeras. Es zona de comfort. El compás de 5 es muchísimo menos común, y de entrada nos resulta extraño, se resiste a que lo interiorizemos. Al igual que el proceso de identificación con el Sol, lo más habitual es que requiera un esfuerzo consciente el poderlo ir interiorizando y reconociendo. 

 Cuando ponemos dos compases diferentes juntos emerge una propiedad nueva, la polirrítmia, que no se puede deducir de ninguna de las partes por separado. De la misma manera, cuando hay una conjunción entre dos planetas, se produce un amalgama entre sus propiedades. Ésta polirrítmia es la base de la canción, des del principio hasta el final. Así como los planetas se van encontrando (haciendo conjunciones) en función de las velocidades de sus órbitas, así los 2 compases, o sea ciclos, se van encontrando cada 20 tiempos, o sea cada 5 ciclos de 4, o 4 ciclos de 5. Esto nos da un ciclo de 20 tiempos, que es el que marca la duración de la melodía, y que se mantiene durante prácticamente todo el tema.

 Lo que he cambia durante la composición, simbolizando el cambio del foco de la conciencia, es el acento que, mediante diferentes elementos (percusivos, melódicos, y también de distribución del sonido en el panorama stéreo), he puesto sobre la polirrítmia, facilitando la percepción de que el conjunto empieza regido por el 4 (por la Luna) y luego por el 5 (Leo, el Sol). Tal y como sucede con nuestra carta astral, ésta no cambia a lo largo de nuestras vidas. Lo que cambia es la identificación con uno u otro planeta o signo, o sea el acento que ponemos, consciente o inconscientemente, en las diferentes partes que constituyen nuestra psique.